Feb

09

Andes Infernal: el doble desafío distancia y altura


42 kms con objetivo al Plomo (5.424msnm)

 

 

El pasado 13 de Enero 2018 se disputó el Andes Infernal, la carrera de trail running que en su máxima distancia incluye la cumbre del PLOMO (5.424msnm), convirtiéndola así en la carrera de mayor altitud del mundo (hasta el momento). Hasta hace un año solo soñaba con llegar a completarla y me motivaba de sobremanera porque le tengo un cariño muy grande al dicho cerro. Además, su altitud, condiciones climáticas adversas y distancia de 42km (¡la cual nunca había corrido!) la hacían la carrera perfecta para comenzar el 2018 con todo! Y así fue.

 

 

En la partida

 

 

Cuento regresiva…¡Vamos con todo!

 

 

Siendo las 4am Marcelo Rojas (organizador de la carrera) parte la charla técnica diciendo: “¡Ustedes están realmente locos por estar acá!”. Todos los presentes pensamos exactamente lo mismo. Pero ahí estamos, ya siendo las 6am, en la línea de partida y empieza la cuenta regresiva…10…9…8…empiezo a pensar que partiré tranquilo, avanzando según las sensaciones…7…6…está el record nacional en subir el Plomo y pienso que lo seguiré, asumiendo que él no partirá con todo y que dosificará gracias a su experiencia. Por eso decido seguirlo con toda la fe en que voy a poder hacerlo…5…4…3…respiro profundamente pensando: por fin vamos con todo…2…1…“¡PARTIEROOOON!”.

 

 

 

 

Salgo último, olvido adelantarme a ese pequeño pelotón en la salida y sin llevar ni 100mts caigo al suelo golpeándome la rodilla al tratar de adelantar a un grupo de 5 o 6 que me obstaculizan el ritmo. Me levanto rápidamente sin necesitar ayuda y sigo avanzando hasta alcanzar a José Manuel Cartes (el actual récord nacional de ascenso y descenso del Plomo) y me pego a él desde muy cerca. Tal cual lo había pensado en la partida, pero me siento tan bien que rápidamente decido llevar mi propio ritmo, pego mi vista en quien va primero y PUUUM adelanto 2 posiciones. Voy muy cómodo con ese ritmo, respirando muy bien, muy concentrado. A ratos logro despegarme unos metros de mis 2 perseguidores pero sin necesidad de que yo ceda, vuelven. Ninguno cede, ni un centímetro, ninguno baja aunque sea un poco el ritmo, no hay tregua, es una carrera donde venimos a darlo todo!!

 

 

Partiendo de Federación a la cumbre

 

Estamos a pocos metros de “Federación” (4.100msnm) y aquí siento ganas de parar a tomar un respiro. Respiro que puedo darme al llegar a “Federación”, punto de abastecimiento donde tomo un par de líquidos calientes y como un par de dulces antes de seguir. Las excelentes sensaciones aún están allí y sigo concentrado, todo parece ir bien. Paso el “refugio Agostini” (4.600msnm) aún luchando en el top 3 de la carrera. Voy con los mismos 2 que me han seguido toda la carrera y con un primer y segundo lugar sólidos delante nuestro, ya muy lejos de nuestra vista.

 

 

 

Pasado “Agostini” empieza mi calvario…apunado y con frío

 

 

Primero empiezo a sentir muchísimo frío en las manos, ¡habían sensaciones térmicas de -17°! Luego de breves instantes ya derechamente no siento los dedos de las manos (era como si no los tuviera), no siento nada y al tratar de mover los dedos solo siento muchísimo dolor. Junto con esto empiezan las sensaciones de puna: el aire está tan helado que me duele respirar sin la balaclava. Pero, con esta puesta no logro tomar todo el aire que necesito y mientras más me acerco a los 5.000msnm peor me siento. Cada vez más nauseas, pienso en tomar agua y siento asco, ni hablar de pensar en comer. Pero debo tomar agua a pesar del asco, así que bebo, tengo que comer, así que como. En caso contrario solo hubiera hecho que todo empeorara.

 

 

 

Ya he perdido todo el rastro de ritmo y fuerza. Soy capaz de dar, en el mejor de los casos, 5 pasos y me veo obligado a detenerme y recuperar el aire. En cada pausa que hago quiero dormir, mis ojos pesan mucho. Cada pestañeo es una lucha contra no dormir, sigo sin sentir las manos, ahora ya no duelen cuando trato de moverlas. Ahora simplemente no las siento, no puedo manipular nada por mi falta de tacto. Trato de sacar un gel a ver si con eso recupero algo de energía pero imposible abrirlo. Además de todas estas malas sensaciones, todos me están adelantando y antes de llegar al punto de control de los 5.100msnm ya soy el último de la carrera, todos me han pasado. Al llegar a los 5.100msnm me dicen que al volver tengo que avisar a los demás corredores que no sigan subiendo: “no se sube más por las bajas temperaturas, se terminó el tiempo límite”. Soy el último corredor. Me toca bajar con la guadaña en la mano, llevándome a los 3 últimos corredores de vuelta antes que pudieran alcanzar el punto de mayor altitud de la carrera este año…

 

 

¿Sigo o no sigo?

 

 

Pienso que al empezar a bajar iré recuperándome al tener más oxigeno pero eso no ocurre, es cierto que me siento mejor que cuando iba subiendo pero no es suficiente, no hay ritmo, no hay aire para recuperarme de buena forma. Camino lentamente de regreso a Federación mientras me planteo la interrogante: “¿me devuelvo directamente al bikepark o termino la carrera?”… me siento mal y terminar todo el trayecto que me falta caminando me tomará demasiado tiempo, tendría que ser capaz de volver a correr para terminar la carrera y no me veo corriendo…Cuando llegaré a “Agostini” decidiré que hacer.

Una vez allí sigo sintiéndome muy débil y con nauseas así que sigo caminando hasta “Federación” con las mismas dudas en la cabeza…sigo o no sigo?…llego a Federación y me siento. Aun no siento del todo las manos, así que pido líquidos calientes al staff y con el rostro lleno de desilusión por lo ocurrido empiezo a prepararme para volver a correr aun sin haber tomado la decisión final de si seguir o no.

 

 

Apunado ya de regreso en federación

 

 

 

¡Corriendo hasta el final!

 

 

Luego de unos 15 minutos sentado y luego de haberme rehidratado y alimentado nuevamente, lo siento, siento la fuerza necesaria para volver a correr, siento las fuerzas para terminar la carrera no caminando, sino que de terminarla como corresponde, CORRIENDO!!!

Y así fue!! Ahí estaba yo, ultimo, después de todo ese tiempo descansando ya no habían opciones de adelantar a nadie. Pero no importa, ya me decidí a terminar y si descansé tanto tiempo es porque la quiero terminar corriendo y es lo que haré, aunque vaya ultimo seguiré compitiendo! Seguiré aprovechando cada plano y falso plano y me dejaré llevar en toda bajada que vea. No importa que vaya último, convertiré esta carrera en el entrenamiento más duro que jamás he tenido y seguiré dándolo todo y seguiré esforzándome. “CORRE …. CORRE” aun sabiendo que es tarde, que ya no adelantaré a nadie, que irremediablemente saldré último, “CORRE … CORRE”. Sigo y sigo corriendo aun cuando soy el único corriendo, aun cuando no hay nadie más en carrera, aun cuando el objetivo de terminar la carrera estaría cumplido si caminara y me lo tomara con calma. Pero no soy así, corro cada vez que puedo, aprovecho cada bajada, sigo disfrutando a concho de la carrera.

 

 

El último tramo de la carrera es un loop bastante largo para finalmente llegar desde abajo al bikepark de la Parva, mismo lugar donde se dio inicio a la carrera. Y lo veo, ahí está, al fin veo la meta, se acabó. Estoy realmente cansado, nunca había estado tan cansado, nunca me había exigido tanto pero ya todo llega a su fin. Ahí está la meta, frente a mis ojos, veo amigos, conocidos y los demás corredores que empiezan a aplaudir al último corredor de los 42km que llega por fin después de 9hrs31min a la meta.

Trato de sonreír para la foto de meta, pero creo no haberlo logrado ¡ jaja ! De verdad vengo destruido, solo quería terminar. Y así fue.

 

Pablo Dawson

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