Ene

08

Aprendiendo a lo Cusqueño


Por: Diego Cebreros, Embajador Tatoo

Cuando uno cree que va a hacer algo diferente, siempre comienza con algunas dudas. Dudas que al comienzo son pequeñas y van creciendo de a pocos y que si no la detienes en el momento correcto hacen que dejes de atreverte a dar ese paso.

Todo empezó cuando acabé de leer el libro de Maurice Herzog, que se titula “Annapurna”. El libro relata la primera ascensión a una montaña con más de 8000 msnm, algo que se creía imposible hasta ese momento. Tuve la suerte de terminar de leer el libro en Lobitos, Piura (una de las mejores playas para surfear), donde estuve pasando Navidad con mi mamá y un grupo de surfistas de diferentes partes del mundo. image                                 Foto: “Navidad en LOBITOS”

Escogí ese libro porque necesitaba motivación para el proyecto que tenía en mente en cuanto regrese de mi viaje por el norte peruano, el proyecto era ir montando bicicleta a Cusco desde Lima. La idea surgió entre varios amigos que disfrutamos mucho montar bicicleta y quisimos proponernos el reto de tomar nuestras bicicletas y montar por 10 días por la Panamericana Sur y parte de la sierra peruana. El equipo estaba conformado por 3 personas, Arturo Woodman, Nicolás Romero y yo.

Definitivamente mi experiencia en estas travesías largas de bicicleta era nula y por eso tenía grandes dudas sobre cómo íbamos a enfrentar la época de lluvias en la sierra, el trafico peligroso de camiones y sobre todo los más de 1,500km de recorrido. Sabía que muchas personas habían hecho ese trayecto en condiciones aún más difíciles de las que la íbamos a realizar nosotros pero igual la duda estaba ahí.

Al llegar a Lima el 26 de diciembre, mis dos compañeros me dijeron que por diversos motivos iban a desertar, algo que definitivamente no tenía en mente a la hora de emprender este viaje. Aún así intenté refrescar mi memoria sobre el libro que acababa de leer y decidí darle un pegue al viaje solo para demostrarme que sí era capaz.

image                      Foto: En el km 135 de la Panamericana Sur

Salí a las 4:00 am con el objetivo de llegar al km 110 el primer día, salí solo, montando por las calles de la ciudad que estaban vacías, con las piernas entumecidas por el frío y por el hecho de que no había podido dormir mucho. Conforme pasaban las horas me sorprendí a mí mismo ya que en 4 horas de viaje ya había alcanzado el km 90; mis amigos que me iban a acompañar en el viaje me alentaban con mensajes de texto que leía en cada parada para tomar agua.

Fue en el km 90 donde me sentí súper fuerte y motivado por mi desempeño en la bicicleta que decidí que debería intentar ir hasta el km 200 donde queda la ciudad de Chincha, a la cuál según mi ritmo debía llegar a la 1:00pm, sin embargo ese tal vez fue mi mayor error.

Desde el momento que salí del grifo del km 90 se notó que el tráfico de la carretera había cambiado, se empezó a sentir la presencia de muchos camiones y camionetas que estaban viajando hacia al sur, seguramente por año nuevo.  Y la pista auxiliar de la carretera había empeorado notablemente debido a la presencia de residuos de vidrios, y otros desperdicios. Tanto así empeoró el estado que a los 15 km se me pinchó la llanta por primera vez. Esto no hizo que me desanimara, pero no supuse que mi situación sólo iba a empeorar. image      Foto: Alcanzando el km 170 aproximadamente a las 3:00pm,                                      luego de 4 pinchazos en la llanta.

Tras 13 hrs de pedalear y 7 pinchazos,  de los cuales 4 se dieron entre los km 180 y 200, llegue a Chincha con la llanta destruida, habiendo gastado 4 parches, y con todas mis 4 cámaras de llanta con hueco. (Muchos de los cambios de llanta los había realizado al borde de la carretera donde los camiones pasaban volando a menos de 1 metro de mí.) Me di cuenta que el viaje había cambiado un poco su sentido, en vez de estar pasando un gran momento con mis amigos, me encontraba solo, cambiando llantas cada 20km y en una situación relativamente peligrosa con el tráfico de la carretera, quedándome por delante todavía 250km de desierto y 800km de lluvias en la sierra.

Evalué bien la situación y decidí que continuar no era lo mejor, que tal vez éste no era el momento de realizar el proyecto y que si seguía solo lo iba a hacer por mi ego, arriesgándome de más cuando no era necesario. Tal vez fue una decisión cómoda, pero en ese momento se sintió como lo mejor. Desmoralizado por el fracaso del proyecto decidí ir en bus hasta Cusco.

Durante el viaje en bus, me sentía con emociones encontradas por haber comenzado este 2014 con un proyecto fracasado  y sentía que el viaje a Cusco era un premio de consuelo que no merecía. Al llegar a Cusco me hospedé con Coco Sirvas y Diana Gomes, unos amigos que tienen un muro de escalada en la ciudad y se ofrecieron gentilmente a hospedarme en su casa. En ese momento no sabía lo mucho que iba a aprender de esta genial pareja. image  Foto: “Coco y yo antes de darle un pegue a Hakuna Matata, una                   de las rutas que han equipado en LAMAY, CUSCO”

image                      Foto: Escalando una vía en Lamay, Cusco.

Coco y Diana son una de las muchas semillas que existen hoy en Perú y en especial en Cusco que están desarrollando la escalada y compartiendo su pasión con todas las personas que conocen, junto a ellos existen muchos impulsos que se van sumando por personas como Koki Gálvez, Dominique, Leo, Aris, etc.

Ya sea dando clases en su muro, abriendo bloques, limpiando caminos, equipando rutas o simplemente escalando, Coco y Diana están haciendo un cambio, concretando proyecto tras proyecto, comenzando de chico y apuntando siempre a lo grande. Así con el apoyo de la municipalidad y la comunidad escaladora han podido conseguir que se equipen más de 15 rutas nuevas en Lamay, una localidad que se encuentra a 30 min de la ciudad de Cusco, con un potencial increíble. image  Foto: Coco y yo en otra de las zonas con mucho potencial a solo                      10 min de la ciudad. Sector los TECHOS

Cuando observo la forma en la que Coco y Diana viven y escalan o cómo tratan a las personas en su palestra, intentando compartir su filosofía de escalada, es cuando entiendo de dónde sacan la motivación para seguir intentando hacer crecer la escalada.  Aún con muchos proyectos fallidos, horas de ir a las municipalidades todos los días, etc., ellos no se rinden. La motivación de intentar cosas nuevas en ellos no radica en siempre conseguir sus objetivos, sino en intentar y aprender de las experiencias, ya sean buenas o malas, porque al final lo que manda es a dónde apuntamos.

Ahora Cusco tiene zonas desarrolladas de escalada tradicional, boulder y deportiva, sin contar con el sin número de montañas que todavía tienen rutas para escalar. Cusco se proyecta como un lugar único para ir a escalar, que día a día  está desarrollando más su potencial gracias a todas esas personas que a pesar de las dificultadas intentan plasmar su pasión por medio de la escalada.

Tras 6 días de escalada en los que hice boulder, deportiva y tradicional, todo en un paisaje increíble que solo Cusco te puede dar, es cuando me di cuenta que no importa la cantidad de los proyectos en los que fracases, sino el hecho de intentar esa cosa que te hace dudar y no lanzarte la aventura; tal vez la aventura para algunos sea el Annapurna o tan solo un viaje en bicicleta, pero si nadie intentara seguir sus pasiones, el Annapurna sería una ficción hasta ahora. image                      Foto: Vista de Lamay desde la reunión

Equipo Utilizado:

Marmot Precip Jacket http://pe.tatoo.ws/catalog/article?id=2033&cid=109

Sterlin Evolution Rope 9.4 x 70 m http://pe.tatoo.ws/catalog/article?id=5871&cid=287

Black Diamond Cam 0.3 – 2 http://pe.tatoo.ws/catalog/article?id=569&cid=439

Julbo Tensing Spectron 4 http://pe.tatoo.ws/catalog/article?id=7768

About Diego Cebreros

Lima, Perú. Apasionado por la aventura. Diego siempre ha estado en busca del contacto con la naturaleza, ya sea practicando vela, deporte del cual fue seleccionado nacional, o escalando roca la cual es su máxima pasión. Lejos de ser el escalador más fuerte, siempre es el escalador que más disfruta escalar. Más información sobre Diego Cebreros
 

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