Feb

09

Cerro Marmolejo


Cerro Marmolejo

Este año 2012 fui dos veces al cerro Marmolejo, es una bella montaña, “el seis mil más austral del mundo!” 

Lo había visitado otras cuatro veces antes, por un acceso conocido como “valle de la engorda” este largo acceso parece no ganar nada de altitud, es más, kilómetros tras kilómetros no es posible ver la cumbre de tan bella montaña.

Recuerdo la primera vez, le decía a mi cordada: “ah ese debe ser el Marmolejo”, y me respondía, “nop, ese es también el San José”

El Primer grupo, (diciembre 2011) compuesto por clientes jóvenes y con mucha energía, ya lo habían intentado antes, sin éxito, pero por un acceso alternativo, “embalse el yeso”, por este lugar, se evitaban al menos 10 km de tortuosa aproximación, es mas, cuando había ido en el pasado invierno con esquís de travesía, tuve que comenzar desde una villa conocida como Baños Morales, que en total sumaron casi 30km de plano de aproximación. Entonces, cuando mis clientes mencionaron esta alternativa, estaba más que dispuesto a aceptarla.

Claramente, esta maravillosa alternativa no tenia lujos de expedición recurrente, como mulas o una huella, pero estaba bien, porque no seria un impedimento para mis energéticos y fuertes invitados.

Este primer viaje, fue exactamente como lo planeamos, en cinco días, un día dormimos en una bella casa de uno de ellos, en un lugar llamado la obra (asado incluido), al día siguiente sorteando un puente de solo vigas y sin un piso uniforme para luego cruzar un frío rio a pies descalzos, que nos permitió acercarnos hasta el campo 1. Al tercer día llegamos al campo dos, cuarto día descanso, quinto día al campo alto, sexto día cumbre; maravilloso día, sin frío, sin viento, sin nubes, increíble y bajamos nuevamente al campo dos a 4250m, sexto día de vuelta a Santiago a comer un rico asado! Risas y alegrías. “Un bonito grupo humano”, dice mi gran amigo, Victor Vera.

Mi segundo viaje, compuesto por dos simpáticos clientes franceses, dos porteadores Gianni y Richard, jóvenes y muy fuertes, y yo. 

El viaje comenzó con complicaciones, por supuesto, no podían ser los dos viajes iguales, Murphy claro. 

La manguera del radiador de la camioneta de la agencia se la habían comido los ratones, haciendo que se calentara mas rápido, hecho que no note inmediatamente (por supuesto en el camino de vuelta a Santiago), pensaba que estaba forzando mucho la Toyota Hy-lux, mucho peso quizás pensé.

Con mucha vergüenza tuve que hacer varias paradas a tomar fotos en lugares mas bien monótonos con poco sentido para dar tiempo a que la camioneta se enfriara. Hasta que me dijeron:

-Gonzalo tenemos bastantes fotos, continuemos? 

-Mmmm, la camioneta se esta calentando, pero sólo un poquitito, por la subida, je, por supuesto nada grave.

en fin tomamos mas fotos obligadas en el trayecto.

Logramos llegar al puente inconcluso, ese sin piso donde instalamos un campamento extra, de lujo!, con domo y hasta mesa… incluso sillas! Disfrutamos de pollo asado, ensalada de verduras y otras exquisiteces comunes cuando se habita en el valle.

El siguiente día transcurrió sin percances. Llegamos al campo uno a 3740m y todo bien.

El tercer día, a una media hora de llegar al campo dos comenzó una tenue nieve a caer desde un oscuro cielo. Después de una vida en la montaña uno claramente sabe lo que se viene, así que comencé a “chicotear a los caracoles”, apurando a todos y alcanzamos a armar las carpas y el domo… y la furia se desato! Truenos, rayos y centellas, fue la tónica del atardecer acompañado por frio y un cambio radical en el paisaje que incremento la aventura!

Como cambia la belleza de la cordillera de la zona central al estar nevada!

cordillera nevada

El día siguiente (cuarto día de esta aventura), que se suponía que avanzaríamos al campo alto a 4990m, no lo hicimos, ya que las condiciones no mejoraron mucho, el viento, nubes y frío, nos obligaron a alargar nuestra estadía en el campo dos. Para los porteadores y clientes mismos, no era del todo mal, ya que pasar otro día sin subir mucho, favorece al intrigante proceso de aclimatación.

El quinto día, nos fuimos al campo alto por fin, sí, por fin un día glorioso, nada de viento, sólo sol nos ayudaron a seguir adelante.

Tenia una duda constante, cuando nos registramos en Carabineros, en San Gabriel, le pregunte al oficial de guardia si habían otros grupos en camino al Marmolejo y me conto que de hecho horas antes a nosotros, una cordada se había registrado, sólo dos, sólo guía y cliente; Intrigante ya que, acorde a cualquier planificación en general, nos deberíamos haber topado en el campo dos, quizá habían bajado, quizá iban mas adelante, pero más adelante era el campo alto, donde estábamos, paso obligado para quienes intentan la cumbre por la ruta del yeso o por la ruta del valle de la engorda. Sin embargo no habían rastros ni huellas.

Este maravilloso quinto día, alrededor de las tres de la tarde el las inclemencias del tiempo comienzan a castigar el tramo final de la cumbre. Desde nuestro campo alto, bien protegido, bien cómodo, con domo y todo el show, parece impermeable a lo que sucede halla arriba, donde la lenticular gira sin parar y se ve a momentos como de la cumbre vuela la nieve recién caída para los lados, luego todo queda sumergido en un irreal mundo de nubes, como si nunca hubo cumbre tal.

Sexto día y a la cumbre!!! Dos de la mañana comienzan las cocinillas a meter ruido, el olor de la bencina blanca, con algunos imprevistos y descoordinaciones logramos salir a las 4am, felices ya que aún estábamos dentro del margen.

Por mi reciente ascenso al macizo sabia que las condiciones del glaciar eran aceptables, no perfectas, es decir, las grietas bien grandes y bien profundas, pero los techos bien firmes! y por las condiciones de la nieve recién caída sabia que iban a haber trampas al caminar sin luz, por lo que nos fuimos bien amarraditos.

No menor fue mi sorpresa al encontrar huellas medio a medio en el campo de grietas, la cordada que se registro en Carabineros! Que rápido subieron, y, como estaba oscuro, las seguí (me voy a la segura no mas!). Después de 200m de ascenso por estas huellas, decantaron en una grieta bastante ancha, conducían hacia el lado más bajo de esta, donde había una carpa.

Esta carpa bastante nueva estaba desarmada, es decir, le habían desenganchado los mástiles, claramente habían dejado la carpa con intenciones de atacar cumbre, todo esto a los 5200m mas o menos, pero no es normal armar una carpa sobre un puente de hielo arriba de una grieta.

Seguimos con nuestro ascenso, sin nubes, pero el viento nos comenzaba a castigar, duro con duro no mas, seguimos, mas grietas, las huellas seguían medio a medio por las grietas, a la derecha, el glaciar se acababa y seguía el acarreo, tierra arena y rocas sueltas, por donde seria mejor y mas seguro el camino, así que abandone la huella y me dirigí a la arista de roca.

Unos doscientos metros más arriba el viento no nos daba tregua! Seguro más de 100km/hr, eso lo se porque nos empujaba, trastabillábamos y en mas de alguna ocasión alguien casí caía. La nieve nos golpeaba la cara, el frío mordía, las caras estaban largas. Teniamos que parar y esperar que las ráfagas cesaran. Así que decidimos volver, con un poco de tristeza, pero seguros de que habíamos hecho un buen esfuerzo, el cerro nos ganó esta vez, pero por lo menos estábamos seguros de que hicimos un buen esfuerzo! llegamos a los 5510m, 600m por debajo de la cumbre, no menos de cinco horas al ritmo que llevábamos, esa velocidad de altamontaña dura y difícil, donde se siente la altura, cuesta el paso y se comienzan las estrategias de sincronizar la respiración con las pisadas. 

Bajando, inmersos en la decisión tomada vimos a la cordada misteriosa,  a unos 400m de nosotros, erráticos, subían, paraban uno se sentaba, el otro bajaba, luego volvían al mismo lugar. Los Carl Zeiss de mi cliente nos permitieron una mejor idea de la situación, veredicto, no estaban coherentes, no en absoluto, les hicimos señales de ayuda, nos miraban y seguían metidos en su dilema,  una imagen un tanto surrealista. Fuimos en su dirección aunque nos significaba tiempo y el siempre presente riesgo de las grietas.

Estaban sentados, al borde de una grieta, al vernos acercar, se pararon y pretendieron ignorarnos, no estaban encordados. Fui donde el mas cercano y le hable, era gringo, me conto que habían atacado cumbre sin éxito el día anterior, pero a media tarde los sorprendió la tormenta y no pudieron encontrar la carpa, habían estado toda la tarde, noche y madrugada buscándola… viento incluido.  Estaba sin gafas, no había tomado agua, tenia la cara colorada, pero aun estaba consiente y coherente, sin duda era un gringo fuerte. Le ofrecí bajar con nosotros, le comente que tenia la carpa GPSiada, y me dijo que eso lo decidía su guía quien estaba mas adelante.

Cuando fui donde el guía, unos 50m adelante, como que trato de eludirme, pero fui perspicaz, me presente y comenzamos a conversar, estaba muy cansado y un poco errático, tampoco había tomado agua y se notaba que la tormenta le había afectado mucho, me decía que estaba buscando un puente de hielo para cruzar la grieta enfrente de ellos  para llegar a su carpa, en una dirección completamente equivocada, entonces le dije, señor, usted a estado toda la noche sin descansar , tormenta encima, sin agua, le mostré el GPS y la carpa marcada en el, entonces accedió a seguirme. El era una persona orgullosa.

Estaban tan desorientados que en los cortos 300m de bajada a su carpa cambiaron de dirección y tuvimos que devolvernos y decirles que era hacia el otro lado, que por favor nos siguieran.

Al llegar a su carpa le dije,  señor, estoy con dos porteadores fuertes, tenemos espacio en la mochila echemos todo adentro y bajemos de inmediato, “ganemos metros”, a lo que me respondió: ”lo mejor será que entre a mi carpa me organice y después baje”. Exactamente 45 minutos después decidimos bajar, la cordada en cuestión no daba señales de vida dentro de la carpa. Una vez en nuestro campamento, llegamos a las 10am, descansamos para salir pasado el medio día. 

Al mediodía el viento no disminuyo, tampoco a las dos de la tarde cuando a la distancia vi bajar a la cordada, iban a paso triste, y el guía se sentaba de vez en cuando, venían en dirección a nosotros, a nuestro campamento. Una hora mas tarde estaban a unos 100m de nosotros cuando finalmente uno se cayó. Fuimos corriendo a su encuentro, pensaba en lo castigados que estarían, pensaba en sus músculos acabados, pero a unos 10m de ellos el caído tras un gran esfuerzo, pudo incorporarse dignamente, sobre todo saludando cordialmente, el orgullo humano pensé. Claro estaba que no aceptarían ninguna ayuda que les ofreciéramos, y así fue, “quieren comida?”, “te, agua?”, “les podemos ayudar a bajar peso?”,  “llamamos un helicóptero?”, “quieren el teléfono satelital?”, y finalmente: ”podemos bajar juntos por favor?”. Ninguna fue aceptada.

El día después desde 4250m o campo dos, les vimos pasar, no nos saludaron, solo pasaron de largo. Es mas, les vimos cuando ya habían ganado unos 50m debajo de nosotros, les gritamos y nos devolvieron un saludo y una sonrisa y siguieron impertérritos.

Desde el col del marmolejo, les vimos bajando, uno en pie, el otro siempre sentado.

A las 18:00 de ese día, ya en San Gabriel les preguntamos a los carabineros si habían bajado, y nos respondieron que no. Nunca mas supimos de ellos, pero creo que bajaron sin problemas… si no, se sabría ya.

Tampoco la camioneta mejoro, Gianni uno de los jóvenes porteadores quien también era mecánico arreglo a lo MacGyver, con duct tape, alambre y un alicate una roída manguera.

Equipo Usado:

Manx Pants, marca Hannah

distance z poles, marca Black Diamond

crampones Serac, marca Black Diamond

buff, marca Buff

Generator alpine jacket, marca Rab

Baltoro guide pro (fleece), Marca Rab

por Gonzalo Vilches D.

About Gonzalo Vilches

Pucón, Chile. Gracias a su abuelo comenzó a salir al cerro y a realizar sus primeras ascensiones a partir del año 1992 y desde hace 10 años se desempeña como Guía de Montaña. En sus propias palabras: nunca pude hacer que otra actividad me gustara tanto como esto: escalar, esquiar y subir montañas son disciplinas muy hermosas y creo que poder combinarlas es una suerte.
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