Jul

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Darío Arancibia y la Seguridad siempre de la mano


La otra cara de la moneda

Desde que me inicié en escalada y montaña a finales de 1989, me contacté con las diferentes actividades, historias y caras de la moneda de la actividad. Mi amigo Carlos Fuentes Parra (QEPD), quien fue el que me mostró lo maravilloso de este deporte, también, me presentó el lado duro. Él, al igual que su padre, eran miembros del Cuerpo de Socorro Andino de Chile, el grupo de rescate que fundaron grandes montañistas chilenos en los años 40.

Mi desarrollo deportivo fue de la mano, con la actividad de ayudar a los compañeros de montaña accidentados o extraviados. Cosa que nadie está libre de que le suceda. Un ejemplo de esto son mis dos accidentes graves durante estos años: una caída de 10 metros al suelo al deshacerme el nudo de encordamiento durante mis primeros años de escalada o la avalancha de piedras, en el 2008, cuando bajamos de escalar la Aguja Mermoz junto a mi amigo Francisco “Gigio” Rojas.

Luego vinieron las lecciones aprendidas de esos eventos. Mi accidente del nudo, fue falta de conocimiento, experiencia y tantas otras cosas que se pueden mencionar.

Pero la naturaleza también es impredecible, y a veces solo se hace notar como siempre ha sido, simple y franca. Esto fue lo que sucedió en el accidente, en el que casi perdemos la vida, por la cantidad de piedras que caían sobre nosotros. Nada podíamos hacer, y no había problema de técnica, gestión, o lo que sea, solo es parte de los riesgos que siempre están presentes en una actividad comprometida. Luego de ese accidente me costó volver a escalar en la Patagonia (http://blog.tatoo.ws/retorno-a-patagonia/) y a mi amigo también.

 

Durante mis 18 años de voluntario en el CSA, en donde llegué a ser Director Técnico, me tocó ver muchos accidentes, de gente con y sin experiencia, lo que me ayudó a entender más humanamente lo que envuelve nuestro deporte. En el grupo de rescate pude conocer a Juan Tangol (QEPD) primer ascensionista de la Pared sur del Morado, y a otros próceres de la historia del montañismo en Chile.

Ellos, y en especial  “Juanito”, que paso a ser mi amigo y de cierta forma mi mentor de escalada y rescate, me inculcaron profundamente la pasión de la montaña, con todo lo bueno y malo que esto trae y el compromiso por nuestros compañeros en apuros en la montaña.

Curso de Rescate Técnico, Yosemite 2009

Pasaron los años y las escaladas, hice actividades cada vez más difíciles y comprometidas. Pero en terminos de rescate, tenía la experiencia solo por ser voluntario, pero sabía que tenía que ir más allá y si quería hacerlo bien, debía ir a donde están los maestros.

En el 2004 en mi primer viaje a Yosemite, me tocó ayudar en un accidente grave de un escalador español, con quien yo estaba escalando. Ese fue mi primer encuentro con el Yosar. Luego de ayudar en la investigación del accidente, pregunté dónde podía aprender rescate técnico. Quería saber cómo hacerlo bien y llevar un estándar a Chile. Eso se tradujo en dos viajes más, Yosemite en el 2009 y en el 2011 donde pude aprender rescate junto con el YOSAR (Yosemite Search and Rescue) y la escuela Rigging for Rescue. Esto me cambió todo, y me orientó hacia el verdadero profesionalismo en el rescate técnico. Aprendí junto a los mejores, en el lugar donde se han creado y mejorado las técnicas más avanzadas de rescate en paredes. Desde esos años ya he podido capacitar en Chile a algunos grupos de rescate con un estándar de técnicas actualizadas y de alto nivel.

Vuelta a USA

En el 2016, pude por fin programar un viaje a USA nuevamente para completar mi formación como instructor profesional de rescate. Hace un par de años quería ya especializarme en el rescate técnico de Alta Montaña, enfocado a ambientes nevados y glaciares. Finalmente pude acceder al curso que realiza el American Alpine Institute.

La primera parada fue en Yosemite, por un par de semanas, en donde realicé algunos trekkings y escaladas cortas, y compartí con mis amigos Andre Labarca, María Paz Tapia, Andrew Bascue y Steve Schneider además de nuestros nuevos amigos Claire y Jerome de Australia.

Con los amigos en el Campo 4.

En la cumbre de “El Capitán”, después del trekking

YOSAR

Una de las cosas que quería aprovechar en las semanas de estadía en Yosemite era entrevistar a través de la CSME (Comisión de Seguridad en Montaña y Escalada) al YOSAR (Yosemite Search and Rescue), para saber cómo es el estándar de trabajo en búsqueda y rescate, desde el tema organizativo y de gestión hasta el técnico.

Estuvimos conversando 3 horas con uno de los expertos mundiales SAR John Dill, Técnico SAR Lider y Jesse McGahey miembro del equipo de rescate en helicóptero.

Pude aprender de temas legales, lineamientos de trabajo, entrenamiento, organización del comando de incidentes en el parque y varios asuntos que iban más allá de lo técnico, importantes para que un sistema de rescate sea bueno, en este caso, uno de los mejores del mundo.

Junto a John Dill líder del YOSAR (Lead Yosemite SAR Technician)

Curso Advanced Mountain Rescue.

Mi segunda parada fue la ciudad de Bellingham, en donde está la base del American Alpine Institute, en el estado de Washington.

Luego de un viaje en tren de más de 24 horas, llegué a Seattle donde pasé unos días y luego me moví a Bellingham.

Una parte del curso se realizó en zonas de roca y después nos movimos al Mount Baker en la North Cascades. El primer día del curso, conozcí a mis compañeros e instructores. Uno de ellos miembro del directorio de la AMGA (American Mountain Guide Association) y el otro un amigo chileno que no veía hace muchos años, lo cual fue una grata sorpresa.

El curso se abre para personas con experiencia y que tengan cursos previos de rescate técnico, por lo que yo pude acceder directamente. Por otro lado mis compañeros ya llevaban varios días de curso previo para tener los conocimientos para esta etapa.

El primer día de clases se trató sobre el trabajo de la física de los anclajes en nieve y hielo, y algunas practicas del San Juan Pick-Off. En el segundo día nos fuimos a terreno y vimos técnicas de trabajo en camilla para resolver múltiples situaciones. Se enfocó tanto en la complejidad técnica, como en lo organizativo y la toma de decisiones. El ultimo día en roca nos fuimos a trabajar con un Highline de rescate con el sistema Norwegian Reeve.

En la noche preparamos las mochilas para el día siguiente partir para Mount Baker. En las cascades se trabajaron todos los temas de rescate en nieve y hielo. El clima estaba malo, lo que le agregaba una dificultad real a la actividad.

Durante los dos días que estuvimos en la montaña trabajamos manejo de camilla en grietas y glaciar, rescate del compañero en grietas bajo la forma AMGA y descenso de camillas con métodos livianos de alta montaña, enfocado al uso mínimo de equipo y configuraciones especiales, con el equipo de montaña que cumple el estándar de carga rescate de 2kn; un rescatista, un accidentado, camilla y equipo de rescate.

Práctica del BC Tilt Lift y Pike and Pivot para manejo de camilla en grietas. Bajando a rescatar a un accidentado.

Práctica de rescate en grieta.

Solo me queda decirles a los “viejos” del Socorro Andino, que les agradezco su ejemplo de integridad, espíritu y desprendimiento. Su esfuerzo no se perderá, continuaremos avanzando hacia delante.

Este artículo está a dedicado a Jorge Velastin, “Vicho” Vergara, “Mono” Fisher, Agapito Palacios, Guillermo Silva “Tio Willy”, Oscar Zelaya “El Sherpa”, Juan Tangol, Eduardo Mirabet, Carlos Fuentes, Eduardo García, Fernando “Cacho” Bustos y tantos otros.

Quiero Agradecer a TATOO por el equipo que me facilitó, también el apoyo del Club Alemán Andino DAV, de la CSME que me permitió abrir puertas y en especial a Richard Riquelme instructor de la AAI quien me acogió y compartió sus conocimientos de manera profesional durante el curso. Otro chileno más haciendo patria.

 

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