Sep

03

LA ESFINGE


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Y por fin pudimos salir hacia el Perú! Las fechas se postergaban, el presupuesto se reducía, los días se acumulaban, los proyectos se cruzaba, pero finalmente con el Davicho (David Silva) decidimos hacer un pegue simpe y rápido de escalada en roca por la Cordillera Blanca. Así que así le hicimos, salimos con todo listo desde Cuenca,  compras hechas, desayunos, cenas y cucayos deshidratados,  todo lo necesario para no tener que ni siquiera pisar la selva de concreto que tantas veces nos demanda más anergia y dinero del que quisiéramos.

Día 1: Después del bus, frontera, bus, terminales, bus, mototaxi, bus, taxis, llegamos a la laguna de Parón a un poco más de una hora en taxi desde Caraz, Caraz dulzura; desde ahí emprendimos la caminata a la cueva de la Esfinge, la que sería nuestro refugio y casa hasta el día de regreso. Después del pesado acercamiento llegamos a esta cueva  que queda a unos 20 minutos de la base de la pared, el clima no se perfilaba tan bueno, el cerro nos recibió con una nevada que duro hasta la noche. Ahí nos encontramos con Bryan un escalador estadounidense que ya vivía varios años en Huaraz y que por motivos de salud no acompaño al Gato y al Mono sus compañeros de cordada huarazeños  , pero que los observaba desde la base. El Gato y el Mono habían comenzado a escalar la vía normal ese mismo día a las 10 am, eran las 2 pm, no habían avanzado mucho y parecía que pasarían la noche de nevada en alguna repisa de la pared.

En Caraz

Día de aproximación, la Esfinge atrás

La esfinge en una montaña de granito de 5300 mts. de altura, con  rutas de hasta poco más de 900 mts. de escalada vertical, en cuyas caras sur, este y su  espolón sureste encontramos aproximadamente 14 rutas entre mixtas tradicionales y sobre todo artificiales, desde 5tos hasta 7mos altos. Nuestro objetivo era escalar la Ruta normal o del 85 y según como nos sintamos intentar tal vez Intuición o Cruz del Sur, teníamos aproximadamente 6 días entre  escalada y descansos.

Mi experiencia en gran pared era mínima, el año anterior viaje con el Chapico (Rafael Cáceres)  al Cocuy para intentarle la ruta Tierra de Cóndores pero el clima no ayudo para nada y llegamos hasta el 6to largo, fue una muy buena experiencia, pero partiendo de la misma sentía un poco de ansiedad y miedo especialmente  por cuestiones  como el frio. Resultó que a fin de cuentas el clima y el cerro nos trató mejor de lo que me imagine y esta vez la gran pared me resulto una experiencia igualmente exigente pero mucho más amable  en esta ocasión.

Día 2: decidimos comenzar  con la ruta normal de la Esfinge o Vía del 85, la vía más asequible del sector ya que no requiere escalada en artificial; realizamos toda la ruta en ensamble, con 7 relevos, en 8 horas de escalada. Es una escalada que mirada ahora desde la comodidad de mi casa es de una dificultad baja, pero en este tipo de escaladas se suman los factores que para mí  convierten un 6to bajo en un séptimo: e l peso del materia, agua y comida, las varias capas de ropa, y por su puesto la altura, se escala a una altitud de más de  4000 m.s.n.m., y a una altura de 700 mts. Desde el piso. La escalada fue exitosa, en la sección del offwidth tuvimos el gusto de toparnos con el  Mono y e Gato que le estaban guerreando a la chimenea, ahí tuvimos un  descanso obligado, buena oportunidad para conocer a los panas y donde entre la maraña de cuerdas, estaciones etc., olvidé una estación con varios mosquetones,  lo que hizo a nuestro reducido rack todavía más reducido. Después de 10 horas incluyendo  aproximación,  escalada y la sección de rapeles improvisados (ya que solo llevamos una cuerda)  llegamos a la cueva a cocinar, comer y dormir.

En la base de la Normal

Cumbre de la Esfinge

Día 3: Al día siguiente nos tomamos un descanso bien merecido después de tanto viaje y el pegue del día anterior, además que teníamos la esperanza de que el Gato y el Mono lleguen ese día a la cueva con nuestra estación y mosquetones! pues con un rack tan reducido no hubiéramos podido hacer mucho en la pared…próxima estación Mancora Beach.

Ese día nos aproximamos a la pared ya que como no llevamos topo ni información nos dedicamos a leer las rutas que posiblemente intentaríamos, acarreamos agua, arreglamos el equipo y pasamos el día observando la escalada de las dos cordadas que se encontraban en la pared, la del Gato y el  Mono que por primera vez incursionaban en la escalada de gran pared, subían con una cantidad impresionante de equipo y peso, avanzaban lento pero seguro, y lograron llegar a la cumbre de la normal al tercer día de escalada, mientras que la otra cordada estaba integrada por un brasilero y argentino, ambos con experiencia y con el objetivo de escalar la norma en un día pues no llevaban equipo para dormir en la pared, aproximadamente a  las 7 pm las dos cordadas llegaron la  cueva (con nuestra estación y demás equipo recuperado J)

Día 4: amaneció con un clima regular pero nosotros entusiastas por que mejorara continuamos con nuestro plan y nos acercamos temprano a la pared, teníamos Intuición en nuestro frente, imponente e incierta puesto poco se veía desde la base de la roca y poca información teníamos sobre la vía, de todas formas escalamos un primer largo tradicional,  ¡hermoso! Pero el clima solo empeoraba, las nubes grises se venían desde oriente y el frio aumentaba, empezamos el segundo largo deportivo, que parecía mostrar de que venía el resto de escalada, exigente técnicamente y psicológicamente, llegamos a la segunda chapa y nos dimos cuenta de que con ese clima helado ya no estábamos disfrutando y que estábamos muy cerca del piso como para comenzar con heroísmos, nos quedaban 12 largos por delante y si el clima empeoraba se iba a convertir en una de esas escaladas tortuosas, así que decidimos rapelar, ir a la cueva, comer, dormir calientitos y esperar al día siguiente a que mejorara el clima; el día anterior el argentino nos había regalado un topo con imágenes bastante buenas de la roca y con un poco de información y se nos dio por intentar escalar al el Lobo Estepario, una línea  de 600 mts., muy evidente que va por el lado derecho de la ruta del 85, marcada con una dificultad de, VI, 6b,  A3, y con algunos pasos en  artificial, lo que nos preocupaba ya que no teníamos ni martillos ni clavos. Otra vez  poco sabíamos sobre la ruta pero de lo que podíamos a leer  desde la base esta  tenia un par de secciones de techos  y un diedro largo en la segunda mitad de la pared, que posiblemente eran los pasos en artificial.

Día 4: nos despertamos temprano y empezamos a escalar, la primera sección la realizamos en simultáneo comenzando por la Normal y desviándonos hacia la derecha para unirnos con el Lobo Estepario, ahí hicimos una pausa y comenzamos una sección más exigente, un largo con un techo muy bueno, no tan difícil como cabezon, un largo más  gozón ,  para continuar con una escalada muy buena de placa, con pequeños agarres, regletitas, pasos delicados travesías, run outs, nuevamente un techo y otra sección gozona que nos llevó a la repisa de las flores, era la 1 y 30 pm y había que tomar una decisión, no llevamos e equipo para dormir en la pared  y nos estábamos moviendo lento, así que llegamos a un punto cero; nos faltaba, según nuestros cálculos, un poco menos de a mitad, pero no sabíamos que  tan exigente era la escalada que  se nos venía y a ese  ritmo posiblemente terminaríamos escalando  por la noche, finalmente decidimos que no valía la pena continuar (con lo poco preparados que estábamos para la noche)  así que decidimos comenzar la rapelada; esa noche después de una buena jornada nos encontrábamos en la cueva preparando nuestra última cena.

Techo en el Lobo Estepario

En alguna Estación del Lobo Estepario

 Dia 6: El tiempo se nos acabó y las responsabilidades de la ‘’vida real” nos llamaban a salir de la quebrada y comenzar el viaje de regreso.

Nos despedimos del cerro, la cueva, los nevados, con una mezcla de sentimientos por un lado con el típico “hay que regresar, la próxima vez con más información jaja…hay que entrenar, hay que escalar más y volver , hay que darle esta vía con las panas..hay que volver pronto”  picados por un lado del resto del Lobo Estepario,  y por otro lado muy contentos de haberle gozado una vez más a la montaña, de seguir aprendiendo y acumulando experiencias bastante constructivas, tanto técnica como personalmente, aprendiendo un montón de escalada, estrategias, seguridad, maniobras y sobre todo aprendiendo de lo vivido para el mismo diario vivir. “Eso es un buenazo entrenamiento!”, ¿para qué?, no se, para lo que se venga! En la montaña y en la vida.

Cordillera Blanca

Gracias esfinge.

Margarita Cardoso

Parte del equipo utilizado:

Cocineta MSR Wisperlite International, muy eficiente!

Mochila Black Diamond Speed 30 Pack. Técnica, compacta, liviana, de cómodo manejo, cómoda para escalar con ella.

Zapatos de escalada Scarpa Thunder Women y Vapor- v, los primeros súper cómodos para pegues largos y de fisura, los segundos para escaladas más técnicas.

Hoodie Buff Perfecto por su capucha de polar!

Plumón Marmot Venus Jacket

Chaqueta Tatoo Maki

Cuerda Sterling Rope Marathon Sport x 70 m

Juego de nueces Black Diamond

ATC Guide BD

About Margarita Cardoso

Cuenca, Ecuador. Margarita no puede recordar momentos de su vida en los que no haya estado envuelta en alguna actividad deportiva. Desde los 5 años empezó con ballet y gimnasia artística, deporte en el que se destacó internacionalmente y al que se dedicó largos años. En el 2004 conoció la escalada y ha tenido la oportunidad de vivirla como una forma de vida, se ha dedicado al plano competitivo obteniendo importantes logros. Más información sobre Margarita Cardoso.

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