May

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LOS NÚMEROS MALDITOS


escalada en Colombia

Tal vez para la mejor forma de resumir la mayoría de jornadas deportivas sea mediante la utilización de números. Por ejemplo, un partido de futbol por lo general se resume con la cifra de goles, faltas, tiros al arco, etc. Por otra parte, creo que al igual que otros deportes al aire libre, la escalada en roca no representa uno de los casos anteriores.

Al desarrollarse en un ambiente natural (excepto la escalada competitiva) la escalada en roca contiene una gran cantidad de elementos que hacen que ésta práctica se acerque a los conceptos de aventura y exploración, como al de deporte.

Claro que en la escalada se necesita de un gran desempeño físico. Cada vez es más común ver a los escaladores como jóvenes deportistas de alto rendimiento y no como hippies vagos de costumbres poco saludables. Incluso considero que el objetivo de la escalada en roca es la búsqueda de los límites personales físicos y mentales.

Sin embargo considero que durante esta búsqueda aparecen tantos otros aspectos, que es absurdo reducir toda la experiencia al grado de las rutas escaladas. Entre los muchos aspectos que enriquecen la práctica deportiva de la escalada en roca me gustaría resaltar:

  • Las caminatas entre los bosques para llegar a las rocas,
  • Los bellos paisajes observables desde las vías de escalada,
  • Los momentos de soledad en una estación durante la escalada de una ruta multilargos,
  • Las famosas “envaladas” que se convierten en historias,
  • La adrenalina en los vuelos y
  • Las charlas con la cordada después de un buen día de escalada.

Incluso si se da importancia a la exigencia física, no considero que el grado de dificultad tenga mucha relevancia dentro de la práctica de la escalada en roca. Para este punto me gustaría mencionar una nueva corriente pedagógica que propone no recompensar los logros académicos de los estudiantes sino el esfuerzo invertido en alcanzarlos. De esta forma se dieron cuenta que los niños sienten menos miedo al fracaso y encuentran más atractivo intentar retos difíciles que incluso no sean capaces de desarrollar. De igual forma he visto escaladores muy fuertes que son incapaces de esforzarse por completo en una vía de escalada por el temor a fracasar, y también he visto pegues muy buenos, donde se entrega todo en la roca, a rutas 5.9.

No quiero decir con todo esto que los grados de dificultad de las rutas de escalada no deben existir, al contrario creo que estos grados son muy importantes, pero creo que deberíamos darle el valor que se merecen. En los primeros tipos de escalada en libre (tradicional y boulder) si no se podía escalar un tramo de una ruta se podía continuar en artificial o correr la colchoneta para buscar un problema más accesible; sin embargo, si no se puede escalar el crux de una vía deportiva, es muy posible que se tenga que abandonar parte del equipo. Así, los grados de dificulatad son una buena guía para evitar que suceda lo anterior, mas no deben ser considerados como el objetivo último a alcanzar en la escalada. Además los grados de las rutas nos ayudan a aprovechar más un viaje de escalada, para encontrar las rutas que más se adecuan a nuestro nivel actual.

Por tanto considero que lo realmente importante a la hora de evaluar nuestro rendimiento deportivo es el esfuerzo invertido en escalar una ruta, y no su grado de dificultad. De esta forma, sin importar nuestra contextura física y rendimiento deportivo todos los escaladores estamos en la misma capacidad de esforzarnos al máximo para escalar nuestros proyectos personales, y para mejorar nuestro rendimiento, así que exista una gran diferencia en la dificultad de las rutas.

Por lo anterior, considero que un buen escalador no es el que se acerca a los límites de los mejores, sino el que se acerca su propio límite personal. Y así mismo la recompensa emotiva de escalar una vía es igual de representativa, así sea un 5.9 o un 5.15, desde que el escalador escale la ruta (cómo dicen los españoles) “a muerte”. Así, creo que el número realmente importante en la escalada en roca es el de “dar el 100%”.

Juan Camilo Ramirez – Embajador Tatoo Colombia

About Juan Ramírez

Bogotá, Colombia. Conocido como el “Champ”, inicio en la escalada a los 17 años, con la escalada deportiva, su primera pasión, logrando encadenar un 5.13b. Posteriormente, motivado por su gran sueño, escalar el Cerro Torre en la Patagonia, empieza a realizar sus primeros acercamientos en escalada tradicional, convirtiéndose en su mayor pasión.
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