Feb

05

Nevado Piuquenes


Nevado de los Piuquenes - Chile

Cuando pensamos en subir montañas, siempre recurrimos a las que ya conocemos, un hermoso cerro el Plomo, un Leonera, el volcán Villarrica, etc. son los que siempre están presente en nuestro repertorio montañístico; incluso cuando queremos aventurar un poco más, seguimos pensamos siempre en los más comunes (no es que éstos sean montañas menos hermosas), pero, quizás esto sea por un fácil acceso o por una necesidad de saber que otras cordadas fueron y tuvieron éxito, pero jamás pensamos en subir muchos otros que son realmente increíbles. 

Mesón de San Juan

He tenido la suerte de andar en varios cerros poco conocidos y de ascenso bastante enigmático, y realmente merece la pena aventurar nuevos horizontes.

Hoy en día, en nuestro país (Chile) hay un boom montañero, mucho más personas están subiendo cerros, lo cual es súper positivo; la contraparte: es cada vez más difícil ir a un cerro y no ver a nadie más en él.

Este es el caso del nevado Piuquenes, que es otra maravilla natural escondida en nuestro país, glaciares, séracs, lagunas glaciares, muchas cumbres, son solo algunos aderezos de este increíble lugar, para disfrutar los ojos. De características similares al cerro Marmolejo, este “seis mil” es aún menos frecuentado; menos de cuatro ascensiones por temporada! De acceso no menos corto, tenemos la posibilidad de no distinguir ni siquiera una huella.

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El ascenso de esta montaña fue increíble. Todo salió según lo previsto, hasta la aclimatación. A mi siempre me ha costado la aclimatación, siempre le he tenido respeto, desde la primera vez que fui al Volcán San Pedro y San Pablo, experiencia que no voy a olvidar. 

Algún otoño de varios años atrás, con mis amigotes (otros guías de montaña), nos propusimos ir a subir los volcanes San Pedro y San Pablo (6150 y 6050 msnm respectivamente); cuando me preguntaron si quería ir, les dije inmediatamente que sí, luego me preguntaron si había estado en algún cerro de altura, les dije que sí también, afirmando que la altura no era ningún problema para mi; hasta que me preguntaron cuál era el cerro más alto que había subido y les dije que el volcán Lanín; todos rieron a carcajadas. Schuster, el más experimentado, me dijo que la altura no era una cosa para menospreciar, que la gente se moría, que si algo iba mal debía bajar y que uno se ponía porfiado, etc., todas esas cosas que ya conocemos.

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Sin dudar en mis habilidades personales ( en ese tiempo estaba en perfectas condiciones físicas) carecía de temor. De una manera u otra logré persuadirlos para que me llevaran.

“hay bastante frío, pero el tiempo es estable; todos están haciendo nada, desde que se metieron en sus sacos, no han armado carpa ni realizado ninguna tarea, flojos, me demoro nada en armarles campamento a todos. Quizás están apunados, personalmente no siento ninguna molestia, tal vez la aproximación del jeepero los mató”

(Este fue mi pensamiento cuando llegamos al campo alto a 4900 msnm aproximados por un jeepero que nos mostró la potencia de su maquina y la destreza de su muñeca-tobillo para aproximarnos lo más alto posible, más allá de lo convencional. Nosotros, tras un largo viaje non-stop Pucón-Calama no habíamos realizado ninguna aclimatación previa.)

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Siempre recordaré esa horrorosa jaqueca (más parecida a una mala resaca) por los restantes 11 días que duraría esa expedición, aunque fui exitoso y pude hacer cumbre a duras penas.

Nunca volví a experimentar unos síntomas tan terribles de mal de altura, pero siempre guardaría respeto por la altura y me iría suave, siempre aclimataría y tendría mejores resultados.

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Volviendo al hermoso paraje que rodea al nevado Piuquenes, no iba aclimatado y sabía que de una manera u otra iba a hacer cumbre, eso me tenia intrigado; esta vez más que respeto, lo admito, tenía un poquitín de miedo.

“Estoy súper, a ver, voy a agitar mi cabeza compulsivamente… nada, perfecto y ya estamos a 4300 m, las mulas nos aproximaron bien, buena jugada del arriero, mañana subir a los 4900, children play”

“Por dónde habrá subido la expedición del año pasado? Ah claro esas rocas son las de la foto, pfffff puro acarreo no más, nada… vamos por la cascada, total el arriero dijo que subió por ahí con las mulas; si las mulas subieron nosotros pasamos soplados!”

“Seguro subieron por aquí las mulas?”

Cerro Trono

Y luego de un increíble acarreo de rocas medianas, muy incómodo para subir (que sería tan incómodo para bajar también), llegamos al campo alto a 4900 msnm, una increíble vista al horizonte, vista de la cumbre, vista del cerro Trono, vista del cerro Pirámide. Armamos campamento y a disfrutar de una reponedora noche antes del ataque de cumbre.

“Comemos? Mmmm no tengo mucha hambre, picotiemos un poco no mas. Un jugo, mmmmm tampoco, después mejor”

“pffff si la molestia aumenta voy a tomar una aspirina pa’ dormir mejor”

Comentarios y pensamientos en el campo alto 4900 msnm, claros de la presencia de malestar de altura.

Al día siguiente, y cuarto de la expedición, nos fuimos a la cumbre, síntomas de mal de altura presentes, pero distantes, clima increíble y un poquitín de frío (recordaba con profunda nostalgia mis bellos mitones de pluma perdidos en una ventolera en el Plomo unos cinco años atrás, producto de una ráfaga de viento que nos botaría a todos).

Larga caminata, no ausente de incómodos acarreos, pero de sendero obvio, nos irían acercando lentamente a la cumbre.

“Qué buena! Creo que menos de 15 minutos y llegamos, eso!”; pero no, no era la cumbre, era otro efecto visual poco agradable, también conocido en montaña como ‘falsa cumbre’. ”

Después de algunas horas, y varias falsas cumbres, por fin llegamos a la cumbre, la cual tiene muchas similitudes con el nevado Marmolejo.

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Llegando a la cumbre! Después de algunas falsas cumbres eso sí, jejejeje

Que alegría llegar a una cumbre! Más aún cuando uno encuentra la cajita feliz del Banco de Chile; se acabó, llegamos, acabamos con todas las barreras y obstáculos que nos presento la montaña; ahora mas fácil, ahora cuesta abajo.

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Penitentes, siempre dan alegría al viaje

El escenario somital increíble, ninguna nube, se aprecian tantas cumbres, Marmolejo, Pirámide, Trono, Tupungatos, entre otros; la pampa argentina, etc. El libro de cumbre nos da aún más alegrías: éramos la primera ascensión de la temporada; la temporada pasada solo una ascensión. ¿Por qué es una montaña tan poco frecuentada? Tan linda y tan solita.

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El interesante cerro Trono, nos da la bienvenida con sus glaciares, qué espectáculo!

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Escrito por:
Gonzalo Vilches, Embajador Tatoo

Equipo que hizo diferencia:

About Gonzalo Vilches

Pucón, Chile. Gracias a su abuelo comenzó a salir al cerro y a realizar sus primeras ascensiones a partir del año 1992 y desde hace 10 años se desempeña como Guía de Montaña. En sus propias palabras: nunca pude hacer que otra actividad me gustara tanto como esto: escalar, esquiar y subir montañas son disciplinas muy hermosas y creo que poder combinarlas es una suerte. Más información sobre Gonzalo Vilches.
 

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