Mar

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Pata-Agonia


(Daniel “Bagre” Carrión)

Para mi La Patagonia es de los mejores lugares, pero a veces te puede tratar  sin muchos regalos (ventanas de Buen Clima),  aunque creo que esperar por un buen  clima le hace más interesante, sería el “picantito”, y esto te enseña a que la paciencia es la principal cualidad que debes tener y solo las personas que ven un poco más allá van a disfrutar y enamorarse más de este hermoso lugar.

Para  José y para mi es la segunda vez; y para nuestros grandes amigos Pita, Jorge, Isa y Jack es la primera vez que nos vemos envueltos en este gran viaje.

Llegamos el 21 de Diciembre a El Chaltén muy emocionados y ansiosos porque la ventana venga lo más pronto posible. Así es que no esperamos mucho el buen clima y realizamos las primeras escaladas de aclimatación.

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La primera escalada fue en medio de una casi ventana de 4 horas, nos dirigimos a la Guillaumet (8 horas de aproximación ) y escalamos la Ruta Amy-Vidailhet, una canaleta de 200 metros con inclinaciones de 65 grados, muy buena para comenzar nuestra estadía, aunque el clima nos hizo sufrir en la aproximación de la ruta tanto a la subida como a la bajada.

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El Mocho

Según los reportes meteorológicos se venía una ventana de unos dos a tres días, así es que decidimos irnos por Niponino a la Base del Torre  cruzándonos por el col de la Standhardt,  pero lo más lejos que llegamos fue a Niponino ya que la ventana se esfumó;  mejor dicho se hizo lluvia, y a última hora cambiamos de planes y decidimos escalar el Mocho por la ruta “Todo o Nada”. Comenzamos la caminata para la base de la ruta muy tranquilos a las 7 de la mañana. Decidimos ir en dos cordadas de tres personas, pero a la vez  juntos; cuando nos acercábamos a la ruta nos dimos cuenta de lo que nos esperaba (una ruta muy vertical de 80 y 90 grados, mixto en el largo más duro y hielo de diez centímetros sobre la roca, protección nula, 350 metros de ruta).

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Lo primero que me acuerdo de esta ruta es al Gringo diciéndome “Bagre…  sí podrás subir eso?”; para mi fue como “ten cuidado”, pero  dentro de mi estaba muy concentrado y solo quería subir, no significa que no tenía miedo sino que quería subir y que el miedo no me iba a dejar con las ganas,  así es que esta es mi primera experiencia en hielo, roca y nieve vertical donde la protección es solo psicológica y conscientemente sabes que no te puedes caer. Y de movimiento en movimiento ya acabamos el primer largo, después se vino el segundo y llegamos al tercer largo que se veía muy imponente; era el largo crux donde Jack me dice “y por donde es?”  Y yo le respondí “no sé, ya voy a ver…”, pero para este largo puse música que me dio más tranquilidad y mientras iba escalando solo repetía “ay diosito, ay diosito”. No era muy duro pero para mi cabeza era una bomba; puse algunos tornillos que no entraron del todo, también use unos camalots que eran más sicológicos para que siga escalando, y después de “si lo hago; no lo hago”, varias veces, logré pasar el crux (2 horas)… además no había otra opción. En la estación del largo tres Jack con mucho frío en su mano derecha me dijo “solo sácame de aquí!”, yo solo reía y disfrutaba de la adrenalina que pasaba por todo mi cuerpo y José más acostumbrado a lo vertical se puso a filmar cómo escalaba Jorge.

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Para el último largo no tenía tornillos porque la cordada que venía abajo nuestro retiraba todo el equipo que íbamos dejando así es que decidimos subir los últimos 50 metros con tres tornillos, dejando solo uno en la estación. Intenté poner un  tornillo pero el hielo era muy suave y no muy profundo; decidiendo no perder el tiempo en proteger y mejor subir lo mas rápido posible ya que la luz se nos acababa; llegué al final, hice una estación enterrando mi piqueta y listo para dar seguro a mis compañeros de cordada.

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Para la bajada nos tocó dormir en la cumbre, hacer una cueva y esperar que amanezca para encontrar las estaciones; y finalmente al día siguiente cerca de las 12 estábamos en la base, felices de estar aquí sanos y salvos.

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Regresamos al pueblo a descansar y esperar otra ventana pero nos enfermamos un poquito, aunque por suerte no se vino ninguna ventana en esos días, nos recuperamos a medias y Jorge y yo nos fuimos para la Standhardt y nos equivocamos en la elección de la ruta, porque en los últimos días nevó mucho y nos encontramos con nieve hasta la cintura en una inclinación de 60 grados, así es que no llegamos ni a la base de la ruta, salimos con suerte porque luego escuchamos a otros escaladores de unas avalanchas que bajaron por donde estábamos. Y mientras nosotros nadamos en la nieve y nos caíamos en unas grietas; Jack y José intentaban llegar a la cumbre del Cerro Solo para ver si podían realizar un vuelo en sus speedwings, pero al igual que nosotros se encontraron con mucha nieve. Ninguno de nosotros logró hacer algo; aunque no siempre el premio es escalar, la Patagonia muchas veces te regala un amanecer que te envuelve en colores, nieve, roca, nubes y formas que te hacen sentir que estás en el lugar que tienes que estar.

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Fitz Roy – Super Canaleta vs Guillaumet – Guillot

Después de nuestro intento frustrado en la Aguja Standhardt,  decidimos irnos a escalar El Cerro Fitz Roy por la Súper Canaleta (1600mts, 85grados, 5+); para este intento solo fuimos Jorge y yo.

Caminamos cerca de 9 horas para llegar a la base de la ruta , dormimos un poco y nos levantamos a las 5 de la mañana. Sólo estaba una cordada encima de nosotros, y otra que empezaba con nosotros. Los primeros mil metros lo realizamos en simultáneo y cada 250 o 300 metros nos cambiábamos (quien iba de primero).

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El día estuvo muy bueno y nosotros muy tranquilos porque se suponía que la ventana era de un día y medio, cerca de las 5 de la tarde acabamos los primeros 1000 metros, después escalamos dos largos de mixto sin ningún problema y de ahí solo nos faltaba un largo más que era el clave, le tocó a Jorge y logró pasarlo con mucho miedo: agua y pedazos de hielo que caían a cada rato y cero protección; pero lo más importante sin caídas. Cuando me tocó, la temperatura subió un poco más y me encontré en medio de una cascada de agua acompañada de pedazos de hielo, por suerte estaba de segundo, llegué donde Jorge, le felicité por el largo que acababa de escalar, pero él se encontraba muy mojado; en ese momento analizamos bien la situación y decidimos bajar, eran las 7 de la noche, no se iba a secar, se fue la canaleta  y  nos faltaba unas dos horas más. La decisión era la correcta; nuestro bienestar primero, y después de 30 minutos se vino una tormenta de la nada, así es que mejor decisión no existía, nos vimos envueltos en la mitad de una nube gris, con vientos de todas partes y nieve polvo que no te dejaba ver absolutamente nada y nosotros solo queríamos llegar al piso lo más rápido posible, cerca de las 3 de la mañana nos encontramos con una cordada que les había caído una piedra rompiéndole la rodilla a uno de ellos, y nos demoramos un poco más, llegamos a las 4:45 am. a la base, después de ayudar a nuestro amigo a bajar, nos fuimos a descansar unas dos horitas porque al amanecer teníamos que ayudar al rescate. 

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Guillaumet (José “Gringo” Cobo)

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 Mientras el Bagre y Jorge fueron a la Supercanaleta; Pedro, Isa y yo fuimos a hacer un intento a la aguja Guillaumet, esta vez nos acompañó nuestro amigo de Eslovenia Yuraj. Nosotros decidimos ir más ligeros esta vez, creo que ya estábamos hartos de cargar mochilas pesadas, no llevamos bolsas de dormir ni equipo de vivac, salimos en la tarde de Chaltén, comimos un pizza en el refugio antes de empezar la cuesta de 1000 metros de desnivel, subimos esta sección toda la noche y llegamos a la base del pico más o menos a las 4am. Escogimos la ruta Guillot-Conqueugniot, que empieza con 250m de mixto y hielo de 75 grados de inclinación y luego se une a la arista donde hay que escalar dos largos más de roca y una rampa de nieve de 120 metros de 40 grados. Nuestra estrategia funcionó, llegamos al pie de ruta justo cuando amaneció, yo iba en punta y el resto me seguía.

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Fue increíble, escalar hielo hasta que la cuerda se acaba, el hielo estaba duro, me confié un poco al pasar una sección vertical de hielo que pensé que era el crux de la ruta, Yuraj estaba feliz de escalar por primera vez algo así, Pedro e Isa que iban al final, también estaban disfrutando mucho, me felicitaban cada vez que acababan un largo. Cuando empecé el último largo dije: “oh oh!!…” Porque me di cuenta que el crux era justo al final, una sección de mixto más empinada. Generalmente tengo al Bagre que resuelve estos problemas, pero estaba tan emocionado que pasé esta sección tranquilo y disfrutando de algo que me moría por hacer desde hace tiempo. Luego salimos a la arista y no se cómo logré subir esos dos largo de roca sin congelarme las manos en el primero y con piqueta en mano el segundo, lo último fue una rampa fácil que con las justas logré fijar las dos cuerdas unidas. La cumbre fue un lujo, estábamos tan felices, era la 1 pm, sabíamos que no teníamos apuro y la disfrutamos mucho.

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Los rapeles estuvieron normales, o sea full viento, y cuando llegamos al refugio nos enteramos que hubo un accidente en la Supercanaleta, solo esperamos que no haya sido algo grave; por suerte el rescate salió en orden y cuando regresamos a Chaltén nos juntamos todos para contar las historias.

El Paso Superior (Daniel “Bagre” Carrión)

Para la última dizque ventana decimos ir por Paso Superior a escalar la Aguja Val de Vois, pero la noche para salir a escalar nevó demasiado y no salimos. Y más tarde la gente que decidió salir regresó sin nada en las manos, otra ventana que nos equivocamos o nos engañó.

Ya han pasado siete días y no asimilo mucho lo frustrante que es estar más de un mes en una casa esperando el buen clima y el buen clima nunca llega y después regresarte a tu país sin haber intentado escalar lo que te proponías; no digo que no disfruté en mi viaje, tampoco digo que si el clima es bueno yo soy el duro y  todo lo puedo, pero me encantan las paredes grandes y mientras más grandes, mejor es el reto y desconectarse del mundo por unos días y solo pensar en escalar para mí es como vivir en un sueño de hadas, pero de hadas escaladoras y por eso me siento un poco desubicado.

Pero saben qué es lo mejor de este mal clima que me tocó? que me sirve de pretexto para regresar una vez más y así hubiera escalado todo lo que me proponía igual voy  a regresar porque vale la pena vivir en medio de estos gigantes acompañados de  su  gran amigo el viento, son el Paraíso Vertical.

Quiero dar gracias a la familia que siempre esta ahí, a Tatoo por el apoyo a ojo cerrado que siempre nos brinda, a mis amigos escaladores y a la vida porque continúa.

About Daniel Carrión

Cuenca, Ecuador. Conocido por todos como El Bagre. Desde sus 14 años ha dedicado su vida a la escalada y a las montañas buscando siempre nuevos viajes y retos de grandes paredes. Durante su larga trayectoria, ha participado en varias competencias y expediciones y ha logrado resultados muy relevantes. Más información sobre Daniel Carrión.

 

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