Sep

17

Recorrido por el valle del Mesoncito


El pasado fin de semana salí por cinco días (de viernes a martes) con dos clientes norteamericanos al valle del Mesoncito, arriba del cerro Arenas, en el cajón del Maipo.

Yo conocía a Kevin y Carrie desde hace años cuando los guié al volcán Lanín, así que cuando me escribieron para acompañarlos a una aventura invernal en los Andes chilenos, no dudé en aceptar.

Claro que después una lesión en el hombro casi me hace abortar el viaje.

La intención de este fin de semana era subir con raquetas hasta la entrada del valle, montar campamento y desde ahí intentar el Morro Escondido y el Punta Brasil.

Como sabía que iba a ser un viaje largo y cansador propuse salir el viernes en la tarde para ganar tiempo acampando lo más cerca de la subida del Mesoncito.

Ese viernes llegamos al sector del Cabrerío donde dejamos mi camioneta y comenzamos a caminar. Las primeras dos horas fueron de poco desnivel pues nos dirigimos al sector de la Engorda, donde cruzamos el estero Marmolejo para luego montar el primer campamento.

Al día siguiente nos levantamos temprano pues nos esperaba un día muy largo. Lo que no sabíamos era que la nieve iba a estar tan complicada pues a ratos usábamos las raquetas y a ratos teníamos que ponernos crampones, pues las pendientes se hacían bastante fuertes y la nieve muy dura. Con todos esos cambios, una ganancia de casi 1.000 metros de altitud y nuestras mochilas que pesaban cerca de 25 kilos (incluían equipo de roca y hielo y equipo y ropa para campamento invernal) llegamos a duras penas al que sería nuestro campamento los siguientes días.

Luego de cenar abundantemente y dormir a “pierna suelta”, nos levantamos más bien tarde al día siguiente (8AM) pues ya teníamos decidido que ese día iríamos a un cerro chico cercano ya que todavía nos sentíamos cansados del esfuerzo del día anterior.

El cerro elegido era una pequeña cima que tenía una canaleta de 50° y que nos dejaba en lo que parecía una agradable cumbre. Comenzamos a subir y la nieve comenzó a ablandarse y con ello, en las pasadas cerca de las rocas nos enterrábamos hasta la cintura. Luego de unos cuantos pasos un poco  más complicados llegamos a la cima, que no era más que un par de rocas grandes con una caída vertiginosa hacia el otro lado. Kevin y Carrie se anduvieron preocupando un poco, pero a mí me encantó estar ahí arriba. Les hice ver lo bien que estábamos y preparé un anclaje donde asegurarse y desde donde montar un rapel de 40 metros hacia un canalón lateral que nos llevaba de vuelta a la base de este pequeño cerro.

Luego del rapel, vino un buen descanso en unas rocas cercanas donde almorzamos. Como ya habíamos visto que la nieve no estaba en las mejores condiciones y la ruta del Morro Escondido tenía aun bastante nieve encima, y luego de ver bien el desempeño de mis clientes en terreno más técnico, decidí que lo mejor era no intentar este cerro pues nos podía llevar a tener problemas serios. Ellos estuvieron totalmente de acuerdo, así que para no quedarnos con las ganas de escalar, fuimos a una pequeña pared de roca al otro lado del valle donde escalamos dos largos de roca de mediana calidad (típica en Chile) pero bastante fáciles. El descenso fue por un canalón lateral de nieve dura que permitió bajar sin contratiempos aunque Kevin y Carrie estaban un poco preocupados por la exposición.

Al día siguiente decidimos comenzar a bajar por la misma ruta de subida, la que tenía nieve dura y que nos permitió bajar bastante rápido, aunque con ciertas partes un tanto expuestas por lo que usamos crampones en bastantes sectores.

El cruce del río fue un poco más fácil pues encontramos un buen lugar con dos rocas para saltar y de ahí al auto solo eran un par de horas más.

Llegamos a Santiago en la tarde, muy cansados pero muy contentos ya que a pesar de no haber conseguido el objetivo inicial, solo el hecho de estar en este hermoso valle rodeado de impresionantes montañas escarpadas valió totalmente el viaje y el esfuerzo.

Equipo usado:

Carpa para uno Kelty Gunnison 1.1: Realmente me sorprendió esta carpa, pues nunca la había usado en altura y nieve y aguantó muy bien. Es cómoda y perfecta para una persona.

Cuerdas Sterling Marathon Half 8.8 dry 60 metros: Estas son mis cuerdas favoritas, cómodas, livianas, muy resistentes y los rapeles son de 60 metros lo que hace que bajar sea muy rápido.

Botas Scarpa Phantom Guide: Gran bota, cómoda, suficientemente caliente para montañismo invernal alpino y muy sensitivas por lo que escalar con ellas es un real placer.

 

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