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Sierra de Huemules – Primera ascensión: “Curtiendo la Mente”


Vamos preparados!

 

Hace 4 años atrás, Felipe y yo fuimos por primera vez al Cerro Malalcura en San Fabián de Alico. Recuerdo que el clima era muy bueno, al atardecer, después de haber abierto un par de rutas, al volver al campamento vimos unas paredes de granito impresionantes que nos llamaron mucho la atención, ubicadas varios valles más al este.

Vista de la Sierra de Huemules desde Malalcura

Fue así como comenzamos a investigar acerca de ese lugar. Desde un punto de vista geográfico, el cordón montañoso se encuentra ubicado entre Laguna Suárez, por el norte, y el Rio Perquelauquen, por el sur. Sólo era conocido como “Sierra de Huemules”, donde existen una decena o más de cumbres de granito vírgenes.

Seguimos investigando acerca de ascensiones o escaladas en la zona y no encontramos registro de actividad, lo que llamó más nuestra atención e incrementó las ganas de estar ahí escalando. Analizando cartas y mapas de la zona decidimos la ruta de acceso y retorno óptimas para nuestras condiciones físicas y de movilización.

Varios fueron los intentos frustrados de motivar a nuestros amigos, que volvían de una intensa temporada en Patagonia. Ir en 2 cordadas, por la lejanía y difícil acceso del lugar era lo ideal, pero lamentablemente nunca se pudo coordinar bien, por lo que el 28 de marzo a las 18:00hrs, Felipe y yo salimos de Concepción con una idea en mente: ESCALAR LO QUE PUDIÉRAMOS, durante el fin de semana largo de semana santa.

 

 

Una larga aproximación

 

Esa tarde después de pasar a carabineros y avisar respectivamente, caminamos 2 km desde San Fabian de Alico y vivaqueamos a un costado del camino. Al día siguiente nos levantamos temprano, hicimos dedo y una amable señora y su fiel copiloto, el perro “Meñique”, nos dejaban en la entrada de Bullileo, aproximadamente a las 8:30hrs de la mañana, donde se inicia el sendero hacia laguna La Plata.

Vista hacia Laguna de la plata desde el portezuelo Añil

Al llegar a dicha laguna dejamos escondida en un tronco, una caja de lentejas en conserva y seguimos al portezuelo entre esta laguna y la Laguna Añil, donde terminaría el sendero. Aquí decidimos seguir el filo hacia el norte, una vez ahí vimos que estábamos frente a frente al diedro más cercano, pero del otro lado del profundo valle que nos separaba. Seguimos por el filo en dirección al este, buscando una ruta más despejada para descender el valle del Rio Perquelauquen. Llegamos a un punto por el filo donde decidimos bajar, buscando las secciones más limpias de vegetación. Caminamos 5 horas bajando entre ñirre, coihue, hualo, hualle, litre, canelo, lingue, copihues, avellano y las infaltables quilas y más quilas. Sorteando acantilados llegamos con los últimos rayos de luz a la rivera a las 20:10hrs, muy cansados y completando una larga jornada de aproximación.

 

El día viernes después de descansar bien, hidratarnos como corresponde y ordenar el equipo, a las 11:00hrs salimos con dirección a la quebrada que bajaba por el diedro, la cual era la pared más cercana. La idea era ir lo más livianos posible, por lo que decidimos dejar nuestros sacos de dormir, cruzamos el rio y seguimos el curso de agua encontrándonos mucha vegetación donde el machete fue un gran aliado para abrirnos paso. después de sortear algunos bloques grandes, cuevas y cascadas de 35 metros llegamos al acarreo final, ahí avanzamos rápido y a las 17:00 llegamos a pie de vía agotados, habiéndonos demorado mucho para llegar ahí decidimos no escalar y descansar, montar un vivac en una repisa y elegir la vía más lógica y directa a la cumbre. Más tarde cenamos Cuscús bajo una noche estrellada y una brillante luna llena que iluminaba los valles cercanos.

Después de quedarnos dormidos a las 3:00am, el frío hizo acto de presencia y comenzamos a dormir por intervalos hasta las 7:00am, cuando recién aclaró y salieron los primeros rayos de sol. Rápidamente tomamos desayuno. Un chocolate caliente, un sniker y unas fajitas con queso crema y:

 

A ESCALAR!!!

 

Analizando la ruta de ascenso

Felipe me ganaba “el cachipún” típico para ver quién comenzaba a escalar y una hora después ya estábamos metidos en un mar de granito vertical, descompuesto, de difícil protección haciendo la escalada muy lenta y delicada. Caía mucho material y nuestros planes de pasar a la siguiente pared cada vez se veían más lejanos, ya que, tardábamos mucho en progresar, después de 6 largos delicados de 60 metros, recién salimos de la sección vertical y se veía la cumbre muy cerca. Un largo más y llegamos a la cumbre, a eso de las 15:00hrs muy felices por haber podido escalar el diedro que estuvimos mirando durante años.

Pedro en el 2do largo

2ndo largo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pedro en los últimos metros antes de salir a la cumbre

Llegando a la cumbre

 

 

 

Unas fotos de rigor, beber agüiiiita y ración de marcha fue nuestra alimentación. Posterior a esto decidimos que lo mejor era regresar.

Cumbre!!

Comenzamos el descenso, bajamos caminado por el filo hacia el oeste, hasta el final del hombro. En ese punto desde una “ramita” hicimos un rapel de 30 metros, de otra ramita uno de 60 metros, de un ñirre pequeño otro de 30 metros y finalmente desde un nudo empotrado, llegaríamos a la base después de 60 metros más.

Descansamos un poco en el vivac, ordenamos todo y a las 17:00hrs estábamos bajando hacia el río nuevamente, realizamos varios rapeles en la quebrada del acarreo y cascada para bajar más rápido y seguro. Por suerte la huella del machete quedó bien hecha y a las 19:00hrs ya estábamos en el campamento base, muy contentos por haber realizado la primera ascensión de esta inhóspita pared de granito, pero pensando en la jornada de regreso del día domingo, en la cual queríamos tratar de llegar a Concepción.

Pedro en los rapeles

Luego de sacar nuestras reflexiones de la ruta y su dificultad, comimos lo último que nos quedaba y nos metimos al calor de nuestros sacos a descansar.

 

 

Última batalla antes de volver a casa

 

Ambos sabíamos que si la bajada del día jueves nos había costado 5 horas y sin agua, la subida seria titánica… después de tomar desayuno aunque a Felipe no le gustaba mucho la idea de rodear el cerro río arriba.

A las 8:00hrs del domingo decidimos seguir río arriba. Caminamos hasta que el valle se cerró, impidiendo nuestro paso por la ribera hacia arriba, por lo que trepamos hacia el sur por la ladera del Cerro Negro. Después de muuuuuchas horas de batalla con vegetación tupida y acantilados rodeando el cerro más un par de rapeles, llegamos a la Laguna Seca, pensando que encontraríamos un camino hacia la Laguna Añil, ya que habíamos leído unos relatos en wikiexplora, cosa que nunca encontramos y seguimos subiendo y batallando en la vegetación y a las 19:00hrs llegamos al portezuelo de la Laguna Añil (11 hrs desde la salida en la mañana), fue un golpe motivacional a nuestra moral, ya que sabíamos que no llegaríamos a Concepción esa noche, con la realidad aceptada descansamos ya que estábamos nuevamente en un sendero y era cosa de tiempo llegar a Bullileo, bajamos en media hora a laguna La Plata, buscamos las lentejas escondidas que en ese momento eran un valioso tesoro, apenas se abrió la caja desaparecieron…. Y así seguimos bajando, llegamos al fin del sendero a las 22:20, finalizando otra jornada intensa de caminata. Sacamos nuestros sacos y a dormir.

Uno de los pozones del río Perquelauquén

 

Vista de la sierra de huemules desde las faldas noroeste del cerro Negro

 

Portezuelo Añil después de muchas horas de caminata

El lunes nos levantamos a las 7:00hrs y por suerte alcanzamos un bus del que no teníamos idea que iba a pasar. Llegando a San Carlos, avisamos a familiares, carabineros, pololas y amigos que estábamos bien.

El resultado de esta aventura de exploración pura, culminó con el bautizo del cerro como Aguja Perquelauquén del cordón Sierra de Huemules, la ruta fue denominada “Curtiendo la Mente” de dificultad y exposición 5.11c R, y cuya longitud es de 400 metros. Cabe mencionar que en la ruta no quedó nada, sólo cordines en los rapeles.

La pared y su largo acarreo

 

Linea escalada en la Aguja Perquelauquén

Esta aventura tuvo mucho trabajo previo y amigos que participaron en el proceso, quienes finalmente por distintos motivos no pudieron ser parte de esta primera exploración y a los cuales les enviamos nuestros fraternos saludos. A Julián Reyes quien se fue a Australia a iniciar una nueva etapa en su vida y en la cual tiene todo nuestro apoyo yamistad incondicional. A la cordada del fuego, Camilo Pérez y Gonzalo Navarro amigos que van por un camino de motivación que cada día nos sorprende y al grandísimo maestro Roberto Belmar un titán.

GRACIAS AMIGOS!

 

Lista de equipo utilizado:

 

Diedro Perquelauquén el objetivo cumplido de esta expedición visto desde Malalcura

 

 

 

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