Jun

17

Sur! Sur! y las Estepas Patagónicas!


Hace 2 años me puse como meta tener un viaje de escalada de un mes cada año. Me di cuenta que esta es la forma más fácil de abrir mi mente como escalador, y volver con otra perspectiva respecto a mis proyectos locales, y sobre todo cumplir mis máximos objetivos como escalador.

Entre mis máximos objetivos, se encuentra Patagonia, específicamente el Chaltén y las montañas como el Fitz Roy y Cerro Torre. Debido a esto intento que mis viajes tengan una secuencia lógica, para que llegado el momento apropiado, pueda ir al Chaltén y mi curva de aprendizaje sea aún más rápida, pues me encontraré preparado.

Este año el viaje lo planteamos con mi amigo Rodrigo Melgar (a.k.a Jolsito); queríamos ir a Frey, ya que la exposición de la rutas y la exigencia que te plantea escalarlas rápido sería parte del proceso para mejorar  nuestra escalada, y cumplir nuestros proyectos. Sin embargo por motivos de mi trabajo, recién pudimos programar el viaje en Mayo, pero decidimos arriesgarnos aún con la posibilidad de que no podamos escalar en Frey.

Jolsito CONTEMPLANDO el Volcan Villa Rica en Pucón

Foto: Jolsito CONTEMPLANDO el Volcan Villa Rica en Pucón

Salimos desde Santiago hacia el sur, donde paramos en Pucón. Pucón es un sitio genial!, las calles estaban vacías por las actividades del volcán, pero para nuestra suerte el viento ya se había llevado las cenizas, y nos encontramos con un clima perfecto por dos días, en el cual pudimos escalar, rutas características de la zona, donde la dificultad se encontraba en saber mover los pies en la adherencia.

En ruta a escalar nos encontramos con este paisaje.

Foto: En ruta a escalar nos encontramos con este paisaje.

Rodrigo escalando “Fisura Digital”, un ruton!.

Foto: Rodrigo escalando “Fisura Digital”, un ruton!.

Luego de estar en Pucón por tres días, y al ver que el clima no mejoraba, nos fuimos a Bariloche, cruzando la parte más sur de los Andes. Al llegar a Bariloche todo indicaba que Frey estaba con muy mal clima, y que por lo tanto sería poco probable tener la cantidad de días que esperábamos de escalada. Nos pusimos a investigar a qué otro sector podríamos ir, y fue donde la carta de Piedra Parada salió a flote. Lo que no sabíamos es que Piedra Parada se encontraba a casi 400 km de Bariloche.

Tuvimos que tomar un bus desde Bariloche a Esquel, y otro bus de Esquel a Guaijaina. En Guaijaina nos indicaron que el día que habíamos llegado no habían buses a Piedra Parada, y que lo mejor era tirar dedo, para que alguien nos jale hasta Piedra Parada. Caminamos casi 30km, con dos mochilas cada uno, las cuales contenían cerca de 30kg y con dos cajas de comida en los brazos, las cuales aún no queremos calcular su peso.

Tirando dedo en camino a Piedra Parada

Foto: Tirando dedo en camino a Piedra Parada

Un mate reponedor en el camino

Foto: Un mate reponedor en el camino

Tuvimos suerte que a mitad del trayecto un grupo de escaladores en su carro nos ofrecieron llevarse parte de las mochilas y las cajas, pero aun así hubiera sido imposible llegar antes del atardecer al campamento en Piedra Parada. En los últimos km, nos jaló un ómnibus que nos llevó los 10 km restantes antes de que anocheciera.

Nos instalamos en un sitio para acampar cerca al río (que nos daba agua potable, y baños super frías) y durante la noche compartimos con el magnífico grupo de escaladores que amablemente compartieron su cena con nosotros, hasta hubo una torta!. Al día siguiente, al despertarnos fuimos directo al cañón, donde se nos caía la mandíbula de la cantidad de rutas y de su calidad. En su mayoría las rutas oscilaban entre el 6c+ y el 7c, lo cual era perfecto pues queríamos probar la mayor cantidad de rutas posibles, por lo que máximo le dimos a una ruta dos intentos.

La increíble entrada al cañon.

Foto: La increíble entrada al cañon.

Extraplomos, diedros, adherencias, regletas, rutas de resistencia y de bloque, y hasta rutas de varios largos. Estuvimos ocho días en el cañon y cada día escalamos rutas diferentes que nos hacen extrañar Piedra Parada hasta el día de hoy. Tal vez la ruta que más nos gustó fue el multilargo que se encontraba en la “Aguja de La Virgen”, tal vez la línea más estética que he escalado. Desde el momento que entré al cañon gritaba porque la escalemos, y es que siempre fue mi sueño poder escalar una ruta, y mejor aún una tan bonita como  esa.

Dándole un pegue a la Flecha Perdida (7b)

Foto: Dándole un pegue a la Flecha Perdida (7b)

La ruta comenzaba con dos largos de 7b, en el cual el primero sumamente técnico, y el segundo una travesía extraplomada de mucha resistencia, con un crux al final que te hacía darlo todo para montarte a un techo con presas malas. El resto de los largos consistían en un 7a + y un 7a ambos increíbles, pues acabas de salir de un extraplomo y sentías la exposición de todo el cañon. El último largo que no ha sido liberado, lo pasamos en artificial colgándonos de hooks y usamos un bastón para enclipar.

Jolsito “yumareando” el último largo en la “Aguja de la Virgen”

Foto: Jolsito “yumareando” el último largo en la “Aguja de la Virgen”

Silueta de la Aguja de la Virgen

Foto: Silueta de la Aguja de la Virgen

Cumbre en la “Aguja de la Virgen”

Foto: Cumbre en la “Aguja de la Virgen”

Definitivamente fue un viaje que deja  plantear muchísimos proyectos más, y volver al sur. La próxima vez esperamos poder ir a Frey, y quizás dentro de poco al Chaltén.

A escalar!!!!

 

Equipo Utilizado:

Marmot Precip Jacket

Sterlin Evolution Rope 9.4 x 70 m

Black Diamond Cam 0.3 – 2

Julbo Tensing Spectron 4

About Diego Cebreros

Lima, Perú. Apasionado por la aventura. Diego siempre ha estado en busca del contacto con la naturaleza, ya sea practicando vela, deporte del cual fue seleccionado nacional, o escalando roca la cual es su máxima pasión. Lejos de ser el escalador más fuerte, siempre es el escalador que más disfruta escalar. Más información sobre Diego Cebreros
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